martes, 16 de marzo de 2010

Crisis de los 50

MARGA: No te entiendo.
ROLANDO: No hace falta.
MARGA: ¿Para qué?
ROLANDO: Un hombre siente el paso de los años.
MARGA: ¿Pero no pudiste pensar en mi?
ROLANDO: Me miré al espejo antes de decidirme, eso hice.
MARGA: ¿Y ahora cómo seguimos?
ROLANDO: Me dije, Rolando, en toda tu vida no hiciste nada arriesgado.
MARGA: Viejo choto ¿ahora querés ser joven?
ROLANDO: La juventud es un cáncer. Yo quiero ser intrépido.
MARGA: Te vas a lastimar.
ROLANDO: Quería sentirme como James Bond.
MARGA: ¿Poderoso?
ROLANDO: Elegante.
MARGA: Desagradecido, decime, ¿te hizo feliz al menos?
ROLANDO: La felicidad es cosa de publicidades.
MARGA: Pero si sos publicista.
ROLANDO: No soy mi profesión.
MARGA: ¿Me vas a dejar? ¿Es eso? Tenes otra mujer.
ROLANDO: La carne es triste, Ay, y todo lo he leído.
MARGA: Pero si ni hojeas el diario.
ROLANDO: Todo lo rico de la vida me pasó a un costado.
MARGA: ¿Tenes hambre?
ROLANDO: El hambre que siento no se calma con un churrasco, ¿Escuchas?
MARGA: No, ¿Qué?
ROLANDO: Es el ruido de mi estomago existencial.
MARGA: ¿Quizás te cayó algo mal? Te hago pollo hervido en dos segundos.
ROLANDO: No es suficiente, ¿No lo entendés?
MARGA: Te hago arroz también.
ROLANDO: ¡Ay mujer, no entendes nada!
MARGA: No me ataques por favor.
ROLANDO: La vida es más que comidas y comidas.
MARGA: ¿Quién te metió estas ideas extrañas Rolo? Basta.
ROLANDO: Ayer sentí que alguien golpeaba a mi puerta.
MARGA: ¿Ayer? Yo estaba y no escuché nada.
ROLANDO: Es la muerte me dije.
MARGA: No la llames por favor.
ROLANDO: Pero nunca hice nada de mi vida, pensé, tengo que explicarle eso
MARGA: Debe ser el colesterol
ROLANDO: Tengo que decirle a la muerte, en la cara, que me espere un poco.
MARGA: Yo la verdad, ya no entiendo de qué estamos hablando.
ROLANDO: De cumplir 50 años estoy hablando.
MARGA: Pero si vos tenés 62 años Rolando.
ROLANDO: No es la única cosa que me llegó tarde en la vida.
MARGA: ¿Decime cómo se llama?
ROLANDO: Soledad le dicen los poetas.
MARGA: Siempre dijiste que los poetas eran todos unos maricones.
ROLANDO:¿Y?
MARGA: A vos te pasa algo

(la mira con expresión sobrada)

ROLANDO:¿Te parece?
MARGA: ¿Es más joven que yo?
ROLANDO: La edad no es todo ¿sabes?
MARGA: Y tu crisis de los 50 qué es entonces.
ROLANDO: Lo de la crisis fue un ejemplo.
MARGA:¿De qué?
ROLANDO: De crisis. De que existen. Que las personas las tienen.
MARGA: No todos Rolando.
ROLANDO: Bueno, yo si.
MARGA: ¿Sabes cuál es tu problema?
ROLANDO: Me imagino.
MARGA: Sos liviano, te lleva la gente.
ROLANDO: Callate, haceme el favor.
MARGA: No me hables así Rolando, soy tu Esposa y no te lo permito.

(pausa)

MARGA:¿Te vas a vivir con ella?
ROLANDO: El lugar que uno ocupa no es sólo exterior.
MARGA: ¿Te vas a ir de casa?
ROLANDO: Uno, cuando está bien consigo mismo, es su propia casa.
MARGA: ¿Ahora sos un caracol?
ROLANDO: No seas burda Marga, yo hablo de cosas espirituales.

(pausa)

MARGA: ¿Y yo no soy espiritual?
ROLANDO: No quiero decirte qué sos y qué no.
MARGA: Me gustaría al menos que me lo dijeras.
ROLANDO:¿Hay tantas cosas para decir?
MARGA: Decime cómo se llama.
ROLANDO: Se llama desesperación.
MARGA: Eso no es un nombre.
ROLANDO: Así se llama mi dolor.
MARGA: Rolando, te escucho y no lo puedo creer.
ROLANDO: A mi me pasa lo mismo, por eso estoy en crisis
MARGA: ¿Pero qué quiere decir es palabra? Por Dios.
ROLANDO: Sabes que soy ateo.
MARGA: Por eso no crees en nada.
ROLANDO: Debe ser.
MARGA: Antes, al menos, creías en vos.
ROLANDO: Sos cruel cuando querés.
MARGA: ¿Y tengo que pedir disculpas?
ROLANDO: Ya sé que no podés.
MARGA: Tu opinión no me condena. Te pido disculpas.
ROLANDO: Eso no es una disculpa.
MARGA: No tengo que pedirte otra vez, ya te lo dije.
ROLANDO: No quiero discutir.
MARGA: No parece.
ROLANDO: ¿Y qué parece?
MARGA: Que hasta ahora no me dijiste cómo se llama.
ROLANDO: Claudia
MARGA: Tiene nombre de puta
ROLANDO: Pensé que ibas a decir algo así y dije uno de mentira.
MARGA:¿Cómo se llama Rolando?

(pausa)

ROLANDO: Claudia
MARGA: No te digo. Tiene nombre de puta.
ROLANDO: No hace falta Marga.
MARGA: Esta es mi casa y hablo como quiero.
ROLANDO: No grites por favor.
MARGA: ¿No querés que los vecinos escuchen?
ROLANDO: No mezclemos las cosas por favor, no seas vulgar

(ella le pega una cacheta)

MARGA: No seas hipócrita.

(el agarra el saco y un portafolio gastado)

ROLANDO: Me voy marga, te llamo.
MARGA: ¿Te vas a lo de Claudia?

ROLANDO: Voy a dar una vuelta.
MARGA: Cobarde ¿Qué clase de hombre sos?
ROLANDO: Basta Marga. Estamos grandes para esto.
MARGA: Entonces no te vayas. Hablemos.
ROLANDO: Me acabas de pegar una cachetada Marga. Me voy para no devolvértela.

(arrepentida)

MARGA: Disculpame.

(el llanto no la deja terminar la palabra)

ROLANDO: No sé si queda algo para hablar Marga.
MARGA: ¿Estas enamorado?
ROLANDO: Marga…
MARGA: Contestame. Tengo intereses en el asunto.
ROLANDO: No hables así.
MARGA: Me estás poniendo los cuernos, no me digas como hablar, ¿Estás enamorado?
ROLANDO: Hace poco que la conozco.
MARGA: ¿Entonces?
ROLANDO: Necesito esto.
MARGA: ¿ Y te vas con ella? Hijo de puta, te dí dos hijos.
ROLANDO: Yo también te los di a vos
MARGA: Andate.
ROLANDO: Marga.
MARGA: Callate y andate. ¡Andate!
ROLANDO: No te quiero lastimar.
MARGA: Andate por favor.

(se seca las lágrimas)

MARGA: Andate Rolando por favor, hablemos más tarde.
ROLANDO: …
MARGA: …
ROLANDO: Bueno Marga, después hablamos, chau.
MARGA: …
ROLANDO: Saludame al menos.
MARGA: …
ROLANDO: Por favor
MARGA: …
ROLANDO: Bueno, chau.

(él, afuera, siente que algo dentro de él se está muriendo. Ella, camina hacia la cocina, abre la heladera, saca una jarra de vidrio llena de agua. La piel de sus manos es escamada, con pequeños brillos plateados de pez y las venas que sobresalen. en el pánico ella ve todo lo que va a pasar, sus piernas se aflojan, cae la jarra y el agua le moja los pies. Ella grita de dolor y con las manos agarradas a la mesa llora con furia)

lunes, 15 de marzo de 2010

El amor es puro teatro

(Ella salta del sillón cuando él entra. Sus pestañas se ven más negras porque estuvo llorando y así, aunque ella no lo vea, sus ojos sos más hermosos)

ELLA: Si Bernie Mac se me murió no sé que voy a hacer
EL: Quien?
ELLA: El cómico norteamericano, el negro.
EL: Cuál?
ELLA: No sé, uno gracioso.
EL: No sé si te entiendo.
ELLA: Estaba mirando una película de Bernie Mac y Samuel Jackson sobre la vida de dos cantantes de Soul que se juntan después de 30 años
EL: Volviste a fumar de mañana Andy?
ELLA: Que tiene que ver? Johnny
EL: Nada bonitoni.
ELLA: Que Bernie Mac, bah, que los dos, Bernie y Samuel Jackson.
EL: Cual es Samuel Jackson?
ELLA: El de tiempos violentos.
EL: No la vi.
ELLA: Si, pull fiction.
EL: Cuál?
ELLA: Es aburrido hablar con vos.
EL: Pero si estas diciendo cualquiera.

(él deja su bolso en la mesada)

EL: ¿dónde está el faso?

(ella haciendo un movimiento alegre de brazos)

ELLA: Armo uno ¿queres?, fumé una tuca.
EL: Dale, ¿queres desayunar?

(moviendo las manos, ágil y frágil)

ELLA: ¿Queres hacer panqueques?
EL: no ni a palos nena, vengo muerto del trabajo

(ella poniéndose dos grados Maruja retuerce las manos como si hiciera un hechizo, tuerce su cuerpo delgado y levanta un pie como una actor de la comedia del arte)

ELLA: ¿queres que los haga yo?
EL: dale

(ella corta con la exagerada seducción, relaja el cuerpo y camina arrastrando los pies hasta la cocina)

ELLA: hola
EL: hola

(se besan un momento, todo bien, nos vemos todos los días, te quiero, te banco, está todo bien, somos diferentes pero tratamos de entendernos)

ELLA: ¿cansado?
EL: Más o menos
ELLA: ¿mucha gente?
EL: Si, paró una delegación de austriacos, venían a una convención de no sé qué porque los ignoré todo lo que pude, perdieron el avión o les robaron las valijas o la plata, no entendí, parece que pasaron dos días en un aeropuerto porque, no sé en realidad si fue así, la cuestión, no sé, un bardo.
…
ELLA: che ¿hay harina?
EL: abajo a la izquierda, creo.

(prende el porro)

ELLA: yo te estaba diciendo de Bernie Mac.
EL: si, cual es? Decime alguna peli.
ELLA: no sé, es cómico, no sé la verdad, no importa eso, el tema es que se murió.
EL: ah, no entiendo.
ELLA: al final Bernie Mac habla y parece el hombre más honesto del mundo.
EL: Perdoname Andy pero no te sigo.
ELLA: estoy pensando en algo, creo que me enamoré de alguien y ahora está muerto.
EL: lo decís en serio?
ELLA: si.
EL: me parece muy lindo.
ELLA: Se murió, Johnny, Bernie Mac se murió.
EL: no se si es gracioso Andy.
ELLA: no lo digo en chiste Johnny.

(los dos usan un tono especial cuando dicen esos nombres, y es cierto, puede parecer exagerado pero ellos dos no abusan del recurso, sólo lo usan cuando les cuesta tolerarse)

EL: ¿y que te hizo enamorar?
ELLA: tenes que verla Johnny, es muy graciosa pero no es sólo eso, es musical, ellos son cantantes de Soul, eran el coro de otro cantante que después se convirtió en una súper estrella, ahora uno tiene lavaderos de autos y hace comerciales en la tele y el otro es expresidiario
EL: sos malísima para contar una película Andy
ELLA: es porque no me dejas avanzar Johnny

(él pasa el porro y le da un beso)

EL: dale, te escucho mientras me siento acá y no hago nada de nada.
ELLA: vos si que tenes suerte.
EL: eso decía mi madre y así me fue.
ELLA: nenito de mamá.
EL: sé que lo dices de envidia Andy.
ELLA: mi madre lo hacía para darnos de comer.
EL: no pongas excusas Andy.

(ella se desconcentra)

ELLA: cocinemos.
EL: por favor y miramos la peli!!!

(dice gruñendo como una nena enojada y haciendo puchero)

ELLA: Yo ya la vi.

(haciendo una mueca con la cara)

EL: Dale!
ELLA: Bueno pero vos tenes que hacer los panqueques.
EL: Quiero ver la película ahora.
ELLA: Dale, en dos horas me voy a trabajar, me lo merezco por esperarte despierta.
EL: Estuve trabajando toda la noche.
ELLA: Dale.

(ella recurriendo a una hermosa bajeza se retuerce un poco la remera dejando ver una parte de su pancita)

EL: yo no voy a hacer.
ELLA: bueno entonces hacemos tostadas que es más fácil y listo.
EL: sos una fayuta al final Esther.

(el cambia de repente su actitud, le habla en otro tono, otra disponibilidad anímica, de ahí no más lo mismo, ahora otra cosa, como un matón empresarial, un hijo seguro con auto de papá. Ella le responde como una mujer realmente oprimida, a todo dice que si, a nada dice que no, para poder construir la tremenda armonía)

ELLA: sabés que no lo hago apropósito Hugo, me enseñaron así.
EL: tu madre una perra y tu padre un alcohólico.
ELLA: no hables de mi padre Hugo, el tuyo nunca fue un padre.
EL: todo por unos panqueques, escuchate, por no hacer unos miseros panqueques.
ELLA: no es por eso Hugo, nunca te lo dije pero hay una razón.
EL: tus razones no son más que excusas, débiles artificios.
ELLA: cuando era chica Hugo, mi Padre, Hugo, mi Padre.
EL: qué Esther, habla, dilo por favor

(ella se tapa la cara con la mano, el parece oprimido por las palabras que no se dicen, un yunque pesa sobre sus hombros que se achican, que bajan, que muestran la flacidez de los hombres, de las clavículas que se rompen)

EL: Esther

(le toma las manos)

EL: no hace falta que hagas panqueques, Esther, mírame a los ojos
ELLA: Si Hugo, tengo que hacerlo, yo, yo te lo prometí
EL: No Esther, vos estás cansada, yo sé que no dormís bien cuando no estoy a tu lado, hace tostadas que yo voy poniendo la peli.

(entonces se besan, primero se acarician la boca con la punta de sus lenguas, los labios se rozan, se van reconociendo de apoco, ella se apoya contra él, deja caer el peso de su cuerpo, el se relaja mientras la abraza, descanzan un rato cada uno sobre el otro)

EL: Hola.
ELLA: Hola.

(Ella empieza a hacer tostadas, el pone la película)

Putita

LA AMIGA: ¿Pero se la chupaste?
ELLA: Fue más que eso, me cogió la boca.
LA AMIGA: Jaja, sos putita.
ELLA: Con él, la más.
LA AMIGA: Contame.
ELLA: Me acostó en la cama y empezó a tocarme por encima de la bombacha. Le dije que estaba menstruando mucho y que no quería coger así
LA AMIGA: ¿No te gusta cuando estas menstruando?
ELLA: Si, me siento mucho más caliente pero ya habíamos estado a la tarde y habíamos manchado toda la sábana.
LA AMIGA: Entonces se la chupaste.
ELLA: Primero me pajeo hasta que acabé. Yo estaba acostada y el de rodillas sobre la cama y me puso la pija en boca. Yo pensaba, dame tu pija. Mientras me masturbaba tocándome apenas el clítoris me pidió que sacara mi mano y abriera la boca, mientras, no me dejaba de tocar y yo estaba prendida fuego.
LA AMIGA: Sos la más puta.
ELLA: Y no sabes cómo me gusta. Me dijo, abrí la boca, pero todo dulce, y me fue dando su pija de a poquito. Casi se la muerdo. Estaba tan ansiosa y él sólo me metía la cabeza. Todo de a poco, suave, acariciándome la boca por dentro, y cada vez me la metía más, un poquito más y con la mano me masturbaba. Así hasta que acabé.
Después yo le agarre la pija pero él quería seguir teniendo el control, así que deje mi mano pegada a mis labios y le apretaba bien la pija que estaba durísima. La cabeza me estallaba cada vez que me la tragaba toda, aparte me encanta su cuerpo, y así, desde donde estaba, lo veía a él, sus abdominales, es tan hermoso
LA AMIGA: Yo lo conozco, sabes?
ELLA: Es hermoso, no sabes como me coje. Me cogió como si yo estuviera en cuatro, pero con una dulzura, en la boca. La segunda vez acabé sin que me tocara, sólo de sentirlo cogerme la boca de ese modo, salvaje pero dulce, todo placer y de fondo sonaba un tema de The Verbe, soy la más puta lo sé, atragantándome de pija hasta morir, pero como me gusta, él, no cualquiera, su pija, hermosa.
LA AMIGA: Basta nena, me estás calentando al pedo.

Relajate

ELLA: Relajate.
EL: Estoy relajado.
ELLA: Pero no dejas de moverte.
EL: Es que estoy incómodo.
ELLA: Dale, relajate un poco.
EL: Estoy re relajado.
ELLA: Quedate 30 segundos quieto y no te muevas.

(15 segundos después)

EL: Algo se me clavó en la espala, creo que a tu somier se le rompió un resorte
ELLA: Ves que no te relajas.
EL: Estoy relajado.
ELLA: Dale, Relajate, son sólo 30 segundos.
EL: Estoy bien.
ELLA: Relajate.
EL: ¿En serio vos te pensas que si me decis que me relaje me voy a relajar?

(Ella se ríe y se relajan un poco los dos)

domingo, 21 de febrero de 2010

dos horas

Salimos de la presentación del libro de Ernesto y vamos a tomar unas cervezas a un bar que queda cerca. La presentación fue un bodrio y lo único bueno fue que Moni se puso una camisa blanca ajustada y, sentada donde estaba, le podía ver todo el borde el corpiño y parte de las tetas. Antes no había pensado en estar con ella.

Moni se me acerca mientras caminamos, me agarra del brazo y me dice que no le gusta caminar sola. Me mira y se ríe.
Hablamos un rato sobre el libro de Ernesto, que me parece una porquería pero eso no lo digo. Lo que leí me aburrió tanto que no pude seguir leyendo. Llegamos al bar, todo el mundo está distraído y haciéndole comentarios a Ernesto. No termino de entender si son falsos o ignorantes. El libro es malo pero puede que ellos no se den cuenta. Cuando me toca el turno le digo a Ernesto que me gusto el lugar de la presentación, que todo estuvo muy lindo. Me siento lo más lejos que puedo de él y Moni se sienta al lado.

Nos conocemos hace unos meses y ella no evita mostrar que quiere algo conmigo. Hasta hace unas semanas yo salía con otra chica de la facu pero a ella no le importa. Incluso llegó a hacer alguna escenita mientras estaba con Rosa, cosa que Rosa tomo de muy mala manera.

Espera unos 20 minutos y le dije a Moni que me iba. Si quería venir. Le digo al mozo que me traiga dos cervezas en mi camino al baño. Cuando salgo las agarro y salimos del bar sin saludar.

Tomamos un taxi y antes de besarla le acaricio las piernas. Vamos a un telo, pero está lleno. Le pregunto al recepcionista si conoce otro y me dice que en frente, cruzando, un poco a la derecha hay uno.

Caminamos por un pasillo semi oscuro que huele a encierro. Al fondo, a unos 20 metros, hay una puerta de vidrios polarizados que deja ver, más atrás, la recepción del motel, la caja desprolija de las llaves colgada de la pared y adelante esta la recepcionista pintándose las uñas.
Toco un timbre porque no nos presta atención y mientras tanto Moni no para de masajearme la pija por fuera del pantalón mientras me chupa la oreja. La chica sigue pintándose la uña y cuando le parece que quedó perfecta levanta la vista y aprieta el botón para abrirnos. La chicharra me retumba un poco en las tripas. No sé si lo hace a propósito o sin darse cuenta, justo cuando empujo, ella deja de apretar. Hace una cara de insolente fastidio pero no mira hacia donde estamos. Vuelve a apretar el botón, me asusto otra fracción de segundo con la chicharra de mierda esa, empujo y entramos. Moni me suelta. Tengo la pija parada y toda la oreja mojada.

-Buenas noches- digo, mientras me tiro para atrás el pelo mojado sobre la oreja.

-¿Qué necesitan?-

-¿Qué podremos necesitar? digo.

Me mira en silencio.

-¿De qué tipo?-

-¿Qué precios tienen?

-Sólo me quedan dobles comunes, son 45 pesos-

Le doy 50, me devuelve 5 y antes de que le pregunte dónde queda la pieza toma el pincelito del esmalte naranja y sigue con su uña.

-Por esa escalera, al final del pasillo a la derecha, suben hasta el segundo piso, cruzan el patiecito y es la cuarta puerta a la izquierda-

Tardamos unos doce minutos en encontrar la habitación pero desde que abandonamos a la persona más inconforme con su trabajo que habíamos visto en la semana, nos besamos como dos calentones por los pasillos de ese extraño Motel.

Tenía la forma de una colonia de vacaciones que hay en Córdoba, a la que iba de chico. bien sindicalista, con plaza, pileta, patio y zona de juegos.

La habitación no es más que un cubo de 3 por 3 con una ventana que da a un patio. No tiene persiana, sino una cortina rosa y apenas entramos Mónica me pregunta si no se verá todo desde afuera. No creo que se vea, le digo pensando, de afuera se ve todo.

Espero que no le moleste que la haya traído a una pocilga como esta. Las paredes están pintadas de celeste y lo peor, la cama es de cemento, es decir, hay un montículo de cemento, con dos orejitas que sirven de mesita de luz, un colchón pesado y viejo con sábanas gastadas color verde agua. Al lado de la puerta hay un bañito. Moni va hacia la cama y después de dejar la cartera y prender un cigarrillo se va al baño, mientras, yo me quejo de que el ventilador no anda.

Saco una lata de cerveza de la cartera de Moni y está tan fría y ahí hace tanto calor que me dan ganas de tirármela en la cara.

Cuando sale sólo tiene puesto el corpiño y una bombacha negra. Su cuerpo está lleno de lunares grandes. Me hubiese gustado desvestirla pero no importa, por lo menos no salió desnuda.

Tiene los zapatos puestos, los muslos firmes y se para en posición de hembra decidida, en el centro de la habitación, es decir, pegada a la cama. Me levanto y voy hacia ella, meto mi lengua en su boca y me come, me mastica voraz y agresiva hasta lastimarme. La agarro bien fuerte de las nalgas y la levanto hasta mi cuerpo, suelta mi lengua para inspirar con fuerza, aprieto su culo duro y firme de gimnasio y la llevo hasta mi pija. Vuelve a morderme y otra vez más fuerte. La levanto y se prende de mí con sus piernas. Le dejo espacio a sus muslos y pasando mis brazos debajo de su cuerpo la atraigo hacia mí separándole las nalgas. ¡Ay! como voy cogerte, le digo en el oído y ella respira violenta, mordiéndome la oreja.
¡Cogeme!
Dice y me muerde. Me dan ganas de pegarle una cachetada pero no sé como va a tomarlo. La bajo de mi cuerpo y la pongo de espaldas a la pared. Me saco la remera. Paso mi dedo por su espalda, me saco los pantalones y la apoyo todavía con los calzoncillos puestos. Tiene la cola transpirada y yo el calzón un toque mojado. Le agarro las tetas con desesperación, busco sus pezones y los aprieto. Gime.

Desnudos, de la pared, vamos a la cama, se acuesta en el borde, boca arriba, abre sus piernas y las levanta. Me mira decidida, tiene negras las pupilas, y profundas, veo en sus ojos, su fuerza y su debilidad.
Agarra mi pija y la aprieta y me masturba con violencia antes de metérsela en la boca. Su brutalidad o su torpeza la hacen desconocer absolutamente el arte de mamarla.

-Quiero cogerte- le digo harto del matraqueo y la empujo hacia atrás. Me sonríe pícara y levanta otra vez las piernas invitándome a pasar. Con un poco de saliva en mi mano la acaricio para humedecerla. Después se la meto, apenas la puntita y de un empujón, todo lo demás. Hace una mueca de dolor con su mentón pero disimula o lo disfruta. Salgo y vuelvo a entrar con fuerza. Se aferra de mis piernas mientras la embisto, la cojo una y otra vez y ahora dice que quiere más.
La situación se tiñe de evento deportivo. Hace 40 grados y no paramos de transpirar. Unas gotas mías caen sobre sus tetas hechas, las agarro, se las esparzo por el cuerpo, toma mi mano y aprieta sus tetas, pongo mis dos manos a su servicio y ella amasa sus tetas y también mis manos. Sigue la ronda y el transito acelerado, apoyo mis rodillas contra el borde de la cama y el cemento va cortando despacito la piel de mis piernas. Levanta su cola para pegarse a mí y la ayudo con una mano. La otra esta en su boca y ella la muerde con violencia. Saco mis dedos y meto mi dedo gordo. Con el resto de la mano la tomo del mentón y aprieto su cara. Aprieto su lengua hacia abajo. No quiero lastimarla, quiero hacerle sentir la rigidez. Sonríe con placer malicioso. Seguimos chocando con rudeza, yo contra ella y ella contra mí. Estamos completamente mojados, siento debajo de mis axilas y mi nuca gotas de transpiración rodar.

Entro y salgo de ella con una facilidad total, ella acaba y cuando lo hace hunde sus uñas en mis muslos sin que le importe nada.

-Vamos al baño por favor-, le digo, -démonos una ducha- Cuando se la saco veo mi pija un poco ensangrentada. Me pregunto de quién será la sangre mientras me enjuago en el lavamanos. Mía no es.

El baño es tan chiquito que cuando abrimos la ducha el agua cae sobre el inodoro. Ni hablar de una bañera o siquiera una cortina de baño. Se pone de pie contra la ducha y vuelvo a metérsela sin cuidado. Cogemos y cogemos y el agua fría cae por nuestra espalda. Así como estamos tengo libre acceso a sus pechos y dejo que el movimiento de mi pelvis guíe la caricia de mis manos. Una vez, dos, tres y también más. Creo que no voy a acabar nunca y la verdad no es que me importa. Se está bien debajo del agua, así, sin preocuparme de nada, descargando toda mi energía en ella. Ahora levanta los talones para que la penetre mejor y seguimos así durante un largo rato más. Creo que los dos estamos acalambrados.

-Voy a acabar otra vez- me dice y pienso que tengo que acabar. Que difícil, no tiene sentido, sigo ahí, pero ya estamos cansados, quizás sea lo mejor, acabar, darle, más rápido, más rápido, darle un poco más hasta acabar. Justo antes de hacerlo exhalo la respiración y me doy cuenta que hace al menos diez minutos que estoy en completo silencio. ¿Dónde estaba? Sin decir nada. Saco la pija y acabo en su espalda, está otra vez roja de sangre y creo que es posible que esta vez sea mía. El agua lava rápido la leche de su cuerpo y mientras me voy hacia atrás para apoyarme en el lavamanos la veo temblar de cansancio.

Salgo del baño y me acuesto desnudo sobre la cama. Ella se demora un poco más. Cuando sale estoy fumando un cigarrillo y me pide una seca, le digo que se prenda uno, que agarre de los míos. Se acuesta a mi lado pero no me toca, toco yo entonces su pierna. Fumamos en silencio y tomamos la otra cerveza que ya está tibia. En un rato nos van a venir a golpear la puerta para que nos vayamos. Ella lo sabe y yo también. Cuando apago el cigarrillo tomo su mano y la llevo a mi pija, me acaricia dos veces antes de que se me pare. Luego va sola a chupármela. El segundo polvo es igual, directamente en el baño por el calor. Antes de irnos hay un tercero pero yo no acabo. En la puerta le digo que se tome un taxi, antes de subirse, nos saludamos con un beso pero sin lengua.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Más vida y emoción en la caspa que el abogado

Hablo con mi tío Ñato, le cuento que me quedo sin garantía para alquilar la casa en la que vivo, me dice, entre un tostado de jamón y queso y dos vasos de coca zero con hielo, yo te la presto. Siento el apoyo.
Llego a Buenos Aires y llamo a la dueña, le digo, orgulloso, no estoy tan solo, tengo una garantía de Rosario. Pone su voz de cotorra ignorante, grita y estira los finales de las palabras mientras las pronunciaba. Me habla como si yo fuese su hijo haciendo una travesura infame. Le digo, no me hable así que no soy su hijo, me dice, disculpame, yo soy así. Le cuento acto seguido que su yerno, el abogado de la familia, no contesta mis llamados, que estoy necesitando darle marcha a lo de la garantía.
Al final, me comunico con el doctor, le digo, Hola doctor, le habla Brian Bozkovic (Me dijo un croata que así se pronuncia), de la calle Armenia, el inquilino de Celia, su suegra. Un trago de acidez se escucha del otro lado del tubo. Luego comienza a hablar. Primero con una nítida voz de ardilla, después, sin perder la delgada tonalidad, habla el padre de la ardilla, un hombre más seguro porque estudió leyes, un hombre que seguramente es tratado y retado como un niño cuando su suegra le habla y también cuando la hija de la suegra tiene ganas.
Obvio microbio. Visto desde su perspectiva legal, yo no valgo nada, visto desde algunas mañana soleadas, tengo más vida y emoción en la caspa que el abogado.
Me dice, del cien por ciento del alquiler, mi antecedente como buen inquilino es solo un 10 por ciento, el otro cincuenta es que mi tío tenga más plata que Amelita Fortabat después de que Menem (a tocarse un huevito o una tetita) le pesificara una deuda de mil millones de dólares.
Corto el teléfono y camino hacia el patiecito de mi casa. Juan está en su pieza tocando, cuando me acerco me sonríe gracioso y me da la mano, Se la re diste vuelta me dice, y yo me “alegro non tropo” mientras pienso que tiene razón y que no significa nada.
Termino de escribir “Soyu”, un cuento que me divirtió mucho y Griselda me dice, brillante, lástima que no tiene final. La quiero, porque se da cuenta de las cosas. Así que escribí un buen cuento que no tiene final. Le escribo un mail, le digo que tiene razón, pienso en las muchas razones que me impiden escribir el final pero no se las digo, le pregunto sin tacto y con llanura casi ofensiva, ¿Cómo le pongo un final? Me dice que el mail no es el marco para eso. Le respondo que tiene razón y me quedo con las ganas.
Me pongo a buscar casas en Internet y no veo ninguna que no me parezca un disparate. Es decir, lo que puedo pagar casi me garantiza una pocilga, ok, digo en voz alta, qué otra me queda, tengo que mudarme. Después veo piden recibos de sueldo y garantías más firmes que Rocco Sigfredi a los 21 años.
Hace dos meses renuncié a mi trabajo. Durante un mes largo y también algunos días más, me sentí feliz, fuerte, relajado, alegre. Después Juan me comentó que por sus problemas laborales no iba a poder seguir alquilando la casa. En ese momento me llamaron para trabajar en el hostel y pensé, bien, algunas cosas toman forma.
Voy a mi última sesión con la psicóloga el 27 de diciembre. Para esa fecha hace 27 días que estoy desempleado y vengo de estar 20 días en Rosario. Esos días son determinantes para que me vuelva. Para que me anime. Con Verónica venimos hablando de la fuerza, de la mía, y en Rosario la recuerdo. Paso días junto a Ana Luz, me lleno de recuerdos de amor y frente a su mirada me voy sintiendo otra vez como me sentía hace años. En algún momento me doy cuenta que desde que me fui de Rosario nunca estuve mas de tres días seguidos ahí. Salimos con Ana a fumar un porrini en una plaza que queda cerca de su casa. Me siento cohibido y tímido porque ella me recuerda de otro modo, de uno, que por momentos no logro recordar. Pasan los minutos y después pasan algunas horas. Cuando ella me ve, me devuelve mi mejor yo. No reímos, hacemos chistes. Ahora es toda una mujer, antes nunca la había visto así. Esos primeros días la deseo, deseo que sea mi mujer, pero luego se me pasa.
En la última conversación con Vero le explico que no puedo seguir viéndola, que no tengo dinero, que no tiene sentido. Busca apoyarme y me dice que si quiero se lo puedo deber. Me enojo y se lo digo. Le digo, no necesito ganarme una deuda. Busco esa fuerza y mientras ella trata de dejarme en claro que más allá de que yo le pague y ella sea una profesional, no quita que no se preocupe por mi. Le digo que lea mi blog si quiere demostrarme su cariño. Me dice que una cosa no tiene que ver con la otra. Le dejo en claro que me cuesta muchísimo separar las cosas. Me mira seria, expresión que no logra ser intimidante sino sincera, y me dice que no me confunda, que no tiene que ver.
Me voy de su consultorio y camino por calle Libertador a la altura del Club de Golf. Diciembre en Buenos Aires y otro enero para mi. El tercero consecutivo y hay veces en que la gente trata de decirme qué hacer o más que nada, cómo. Me voy pensando si en realidad no habré exagerado. ¿Extrañaré a mi psicóloga? ¿La necesitare como ella cree? Me siento tentando a volver y decirle que seamos amigos, siempre me pasa, en casi todas mis relaciones con mujeres, prefiero que seamos amigos. El sol de las once de la mañana es el ideal para un buen cáncer de piel. Enumero mentalmente todas las veces en me cagué en la capa de ozono usando desodorante en aerosol.

Sobre una conversación que deberíamos tener

ROBERT: No estoy tan seguro de que esto tenga sentido.
JENNY: ¿Qué cosa?
ROBERT: Nuestra amistad.
JENNY: ¿Por?
ROBERT: El otro día me sentí extraño.
JENNY: ¿Cuándo?
ROBERT: En el recital.
JENNY: No te entiendo, ¿por qué?
ROBERT: Dale…
JENNY: En serio.
ROBERT: Llevaste a un amigo.
JENNY: ¿Y?
ROBERT: Por favor, estuviste histeriqueando con él desde que llegaste.
JENNY: No es verdad.
ROBERT: Dale Jenny, hablemos en serio.
JENNY: Estoy hablando en serio.
ROBERT: 15 segundos después de presentármelo me acariciaste la cabeza y la nuca.
JENNY: ¿Y eso qué tiene que ver?
ROBERT: Yo no soy tu novio.
JENNY: Sos mi amigo.
ROBERT: Le estabas dando una señal confusa a tu nuevo amigo.
JENNY: No es así.
ROBERT: Igual no me importa, no es por eso que quería hablar con vos.
JENNY: ¿Estás celoso de mi amigo?
ROBERT: No es tu amigo, no te engañes, te quiere coger.
JENNY: No todos piensan así Robert.
ROBERT: Dale Jenny, no te hagas la inocente. Vos también querías.

(Jenny sonrie)

JENNY: ¿Y qué si me gusta?
ROBERT: Nada, me molestó un poco.
JENNY: ¿En serio?
ROBERT: No lo sé.
JENNY: ¿Entonces?
ROBERT: Todo bien que no seas mi novia, todo bien que me pidas que seamos amigos. Te digo, todo bien, porque trato de no ser egoísta, porque es real que me gustas como persona, pero que te busques otro amigo, digo, otro a quien garcharte, eso… ni me interesa ni lo entiendo.
JENNY: No pasó nada con él.
ROBERT: Me fui, yo no sé qué pasó después y la verdad no me interesa.
JENNY: Te fuiste porque querías.
ROBERT: Tenia que encontrarme con una chica, pensé en quedarme y dar batalla, ¿Eso querías no?
JENNY: Entendiste cualquiera.
ROBERT: ¿Te parece?
JENNY: Si Robert, ¿Y quién es esa chica?
ROBERT: Nadie, alguien que conocí.
JENNY: Ves, a mi no me pone celosa.
ROBERT: Yo no la llevé al recital, le dije que nos encontrábamos después. Aparte, sabes, decime todo lo que quieras pero no me engañas. Yo te huelo, vos sabes que me doy cuenta de lo que estás pensando y ¿sabes qué es lo peor?
JENNY: No, ¿qué?
ROBERT: Que yo sé que si te hubiera garchado como vos querías, lo hubieras dejado a tu novio.
JENNY: Ay Robert, estás muy confundido.
ROBERT: No sé Jenny, para mi vos te morís por mi pasión pero te da miedo.
JENNY: No se qué decirte.
ROBERT: Es como aquella vez en el palier, te dejé decidir, fue mi culpa, yo sé que vos también lo pensas. Nunca me creí eso de que estabas menstruando.
JENNY: Era verdad Robert, aparte tengo novio y también lo tenía en ese momento.
ROBERT: Entonces te aplaudo, nadie finge como vos.
JENNY: No estaba fingiendo, estaba confundida.
ROBERT: El otro día en el recital, te paraste delante mi, bailabas despacio con tus bracitos en alto, ¿no te das cuenta?, te huelo, tus feromonas se estrellan contra los pelitos de mi nariz.
JENNY: Basta Robert, yo no estaba tratando de seducirte.

(pausa. Robert no sabe bien por dónde seguir)

ROBERT: Entonces te pido disculpas, pero me gustas más de lo que puedo tolerar.
JENNY: ¿Entonces no podemos ser amigos?
ROBERT: Pero si vos no queres ser mi amiga.
JENNY: ¿Cómo que no?
ROBERT: ¿Y el otro día, qué, entonces?
JENNY: ¿Cuando?
ROBERT: ¡En el recital!
JENNY: Estas fantaseando Robert.
ROBERT: Mira Jenny, si lo que vos querías era irte con ese pibito, te hubieses ido, no me duele, pero vos no hiciste eso, jugaste a esconderte detrás de mi, histeriqueaste con él y también le diste la sensación de que estabas conmigo.
JENNY: ¿De qué estas hablando?
ROBERT: Ok, ¿así es como me vas a tratar?
JENNY: Mira Robert yo quiero ser tu amiga
ROBERT: Entones toma un lugar más definido.
JENNY: Pero si no hago nada.

(silencio)

ROBERT: Entonces soy yo Jenny, la estoy flasheando.
JENNY: Y yo creo que si.
ROBERT: Pero me gusta mucho estar con vos.
JENNY: Y a mi también, pero no hay necesidad de que te confundas.
ROBERT: Vos no entendes.
JENNY: ¿Qué cosa?
ROBERT: Cuando estuvimos juntos yo no estaba bien.
JENNY: Claro, yo me acuerdo.
ROBERT: No era eso, me refiero, no me podía hacer cargo de tu amor.
JENNY: Yo nunca dejé de amarlo Robert.
ROBERT: Eso no es amor, vos lo sabes, sólo que te da miedo, te digo, vos podes casarte con él, pero entonces no serías quien yo creo.
JENNY: Me vas a hacer enojar.
ROBERT: Es muy posible que no volvamos hablar, dejame ser sincero.
JENNY: Está bien, pero no te metas con él.
ROBERT: Él no me interesa, no es él la razón de que vos no estés conmigo.
JENNY: ¿Por qué decís eso?
ROBERT: Porque así lo siento
JENNY: Estás equivocado.
ROBERT: ¿Estás segura Jenny?, ¿En serio?
JENNY: No sé Robert, las relaciones no son fáciles, Andrés es bueno.
ROBERT: Ya lo sé, pero bueno ¿por qué? Igual, sabes qué, no me interesa hablar de él. Yo vine a decirte otras cosas.
JENNY: Bueno, ¿qué?
ROBERT: Te parecerá estúpido pero si necesitas tantos amigos no me interesa ser tu amigo.
JENNY: Me duele lo que me decís.
ROBERT: Me hiciste sentir extraño Jenny, pensé que te habías dado cuenta, me pusiste en el medio de algo que para vos era un juego como si yo te perteneciera pero no es así.
JENNY: Me parece que el faso te pegó mal Robert, eso no fue lo que pasó.
ROBERT: Puede ser, pero igual, después del recital, estuve unos días pensando.
JENNY: ¿Y?
ROBERT: Nada, pensé en mandarte un mensaje, decirte "¿sabes que me volaste los pelos?".
JENNY: ¿Y por que no lo hiciste?
ROBERT: No te quise dar el gusto.
JENNY: ¿Con qué?
ROBERT: No quería decirte que me seducías completamente, no te lo mereces.
JENNY: ¿Por?
ROBERT: Porque sos una pendejita histérica.
JENNY: Y vos sos un tarado Robert.

(se miran durante unos segundos)

ROBERT: Mirá Jenny, quizás yo la flashee pero no siempre que estoy con vos siento que queres que te bese, el otro día lo sentí y así también se lo hiciste sentir a tu nuevo amigo. ¿Sabes que pienso?
JENNY: ¿Qué?
ROBERT: Que te habías peleado con Andrés, que no estabas feliz, que Andrés te ignora, que no lo hace a propósito, que te dan ganas de llorar ante su falta de compromiso.
JENNY: Cualquiera Robert. Estoy a punto de irme. ¿La queres cortar?
ROBERT: Dale, como vos digas, total es así, ¿no?
JENNY: ¿Así cómo?
ROBERT: Así, la que decide sos vos, cuándo cogemos y cuándo no, ¿o no?

(silencio)

ROBERT: ¿Sabes qué pienso de Andrés?
JENNY: ¿No, qué pensas Robert? Contame ya que parece que no podes parar de hablar.
ROBERT: Creo que no es más que un candadito en tu conchita.
JENNY: Estas arruinando nuestra amistad.
ROBERT: No te engañes, vos no queres ser mi amiga.
JENNY: Basta Robert.
ROBERT: Si te hubieses animado, si no lo hubieses puesto a Andrés en el medio yo te hubiera dado lo que vos querías. No pienses que no te lo dí porque no quise, la razón fue que no pude, te quería, pero no quería pelear con tus miedos para tenerte. Él es tu excusa, es tu manera de estar siempre protegida y no arriesgarte.
JENNY: ¿Pero quien te pensas que sos para hablarme así?
ROBERT: Soy tu amigo, ¿no?
JENNY: No lo sé.
ROBERT: El otro día no me fui con vos.
JENNY: Pero si yo no quería eso
ROBERT: Eso tampoco lo sé, pero fuiste lo suficientemente egoísta como para volarme los pelos.
JENNY: No sé si quiero seguir hablando con vos.
ROBERT: No te asustes, esta es sólo un conversación que deberíamos tener.
JENNY: A mi gusta estar con vos Robert, no sé por qué la tenes que poner tan difícil.
ROBERT: Mira Jenny, yo acepte que fuéramos amigos. Casi te lo propuse, te hice las cosas fáciles, te lo dije esa vez, te quiero, me pareces una persona que quiero conocer, no me importa cómo. Ahora creo que nos equivocamos. Yo sé que pensas en mi.
JENNY: Pero claro que pienso en vos tontito, sos mi amigo, yo te quiero.

(ella le pasa la mano por la cabeza, lo despeina dulcemente)

ROBERT: No puedo con esto Jenny.
JENNY: ¿Con qué?
ROBERT: Con vos, con tu dulzura, quizás ni sea tu culpa, pero no puedo.
JENNY: ¿Ser mi amigo?
ROBERT: No sé cómo ser sólo eso.